Archivo: este artículo se publicó por primera vez en 2023. Refleja el estado de conocimientos, los nombres de producto y la redacción de aquel momento. Encontrará información actual y específica de cada producto en las respectivas páginas de producto.
Desde el inicio de la pandemia, adornan nuestras calles de forma cuestionable: guantes desechables que, junto con las mascarillas, en el mejor de los casos se tiran a las papeleras públicas y, en el peor, directamente al suelo. Sirven de protección frente a la infección por contacto, por ejemplo al empujar un carro de la compra, al tocar asideros y asientos en autobuses y trenes o al entrar en contacto con manillas de puertas e interruptores de luz en edificios públicos y oficinas.
Sin duda, una medida sensata si se tiene en cuenta que los patógenos de la COVID-19, pero también muchos otros virus y bacterias, pueden sobrevivir durante muchos días en condiciones favorables sobre superficies como el plástico, el metal o los textiles. Nadie puede dar por hecha una desinfección completa, y mucho menos una autodesinfección, de las superficies con las que entramos en contacto a diario.
Los límites de los guantes desechables
Sin embargo, aquí ya se hace evidente el primer problema de los guantes: protegen nuestras manos de los virus SARS-CoV-2 y otros gérmenes, pero no las superficies que tocamos con ellos. Basta con un pelo que haga cosquillas para que, en un momento de descuido, nos pasemos la mano por la cara. Manipulamos carteras, llaves del coche, bolsos y muchos otros objetos que seguimos utilizando después del trayecto en tren, de la compra o de la visita al médico.
Pero aunque desinfectemos cuidadosamente cada objeto que hemos tocado, los guantes desechables no son la panacea: ¿qué ocurre si no hay guantes disponibles? ¿Y si el material no se tolera? ¿O si simplemente se busca una alternativa para las situaciones cotidianas?
¿No se puede replantear todo el sistema por completo?
Lo que el cuidado de la piel puede y no puede hacer
Muchas personas que trabajan a diario con las manos desean un cuidado de la piel que sea invisible, no merme el sentido del tacto y se adapte a la rutina diaria.
Sin embargo, conviene dejarlo claro: el cuidado de la piel no puede proteger frente a virus y bacterias.
No obstante, el cuidado cosmético de la piel puede ayudar a la piel sometida al esfuerzo del lavado y la desinfección frecuentes.
GLOVE by nanopool® es una formulación cosmética de protección y cuidado de la piel concebida para formar sobre la piel una película ultrafina imperceptible a simple vista y al tacto.
Protección cosmética de la piel: no sustituye a los guantes ni a la higiene de manos
GLOVE by nanopool® es un producto cosmético. No sustituye a los guantes de protección, a la desinfección de manos ni a otras medidas de higiene prescritas, y no protege frente a patógenos. Las afirmaciones sobre su efecto y su duración solo son válidas en el marco de los estudios realizados con el producto actual.